viernes, 21 de octubre de 2011

Migajas de galleta

Ultimamente me es díficil encontrar un buen sitio en el que recostarme, a todo le encuentro unas
migajas de galleta que pican y repican sea cual sea la postura. Cuando me tumbo en la cama
de escribir, me encuentro dándome ordenes y soluciones, como esos libros de autoayuda o esos parrafos
naufragos de la red, que reducen cada momento a una frase resolutiva. Cambia, mejora, resuelve todos tus conflictos, empuja en la direccion adecuada, hazte inmortal!...

No, esa cama requiere una sacudida.

Cuando me echo sobre la cama de la reflexión, mi cuerpo escapa directamente. Me pasa que me cambian la cama a todas horas, los muelles me atracan y yo me quedo en blanco. Durante horas...

La cama del hiperactivo esta llena de sabanas, tantas, que cuando quiero hacer la cama es demasiado tarde y ya me he quedado durmiendo. Y no se por qué, me levanto en otra cama.


Creo que me haré un colacao bien caliente y lo derramare en el colchón, no quedará campurriana con vida.


The pillow tourist


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